viernes, 23 de septiembre de 2011

VIZCAYA, LA CRUZADA


Medalla de bronce, en la cara anterior presenta montado a caballo un guerrero de la edad media, armado con espada y escudo que muestran las armas de Vizcaya, con la leyenda " 1936- in memoriam 1939 - la Diputación de Vizcaya". En la cara posterior presenta una imagen de virgen de Begoña con el niño y la leyenda " cruzada nacional- por España una grande y libre". La cinta tiene los colores de la bandera nacional.
Conocida también como medalla de la cruzada fue creada por la diputación de Vizcaya en conmemoración del alzamiento nacional, el 3 mayo de 1939 se acordó su creación, para recompensar de la Bandera de Vizcaya, Tercio de Nuestra Señora de Begoña, Tercio de Ortiz de Zárate y vizcaínos que hayan prestado servicios en unidades del Ejército en primera línea.
El joyero Alfredo Álvarez fue el fabricante elegido de cinco mil medallas de bronce al precio de 4,27 pesetas en cuyo presupuesto presentado por el joyero la cinta era granate, extremo que queda confirmado por la descripción de las medallas que se encuentra en la Diputación Foral de Vizcaya.

LA VANGUARDIA 6 DE FEBRERO DE 1947

LA GUERRA EN VIZCAYA

En Vizcaya no hubo alzamiento, El PNV, que había conseguido la presidencia (lehendakaritza) del Gabinete vasco, constituido como consecuencia del auto-gobierno del estatuto de 1936, creó los batallones conocidos como "Euzko Gudarostea" que juntó a los batallones integrados por las milicias de los otros partidos fieles a la República. Izquierdistas de Vizcaya y Guipúzcoa se sumaron a las fuerzas regulares que habían mantenido su fidelidad al Gobierno republicano, para la defensa del territorio bajo su jurisdicción. 

Durante los tres primeros meses de guerra son saqueadas y destruidas varias iglesias y son asesinados aproximadamente 50 sacerdotes En la costa, la localidad vizcaína de Ondárroa está en manos nacionales, situándose la línea del frente por el barrio de Astarrika y dejando Berriatúa en la parte republicana. Los montes de Kalamua y Akondia sobre las localidades de Éibar y Marquina-Jeméin están en manos de los republicanos, mientras que Karakate y los pueblos que lo rodean, Elgóibar, Placencia de las Armas y todo el valle del Deva, están bajo el dominio de los sublevados. La línea marcada por las cumbres de los Intxortas y Udalaitz pasando por el Besaide y Saibi se convierte en la línea del frente.
En 1937 el Gobierno vasco ante la marcha de Guerra intenta salvar el pellejo y no duda en vender a sus aliados Firmando el "Pacto de Santoña" lo que provoca la caída de Bilbao el 19 de junio quedando prácticamente toda la provincia en Manos nacionales y asi continuaría hasta el final de la guerra.


Tropas nacionales desfilando en Bilbao en 1937

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